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    Inconvenientes en la representación de la geología de campo

    Por: Luis Ayala / l.ayala@explorock.com

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    En trabajos de geología de campo, es muy común que cada geólogo recoja una cantidad determinada de datos para hacer una representación general del sitio que está estudiando. Considerando desde un inicio a la identificación litológica para luego realizar las mediciones básicas como rumbos y buzamientos en rocas estratificadas y/o en estructuras primarias o secundarias. Esto se hace con el fin de que la representación de turno refleje a cualquier escala las dimensiones y las relaciones litológicas de contacto de una geología dada sobre un mapa topográfico. A partir de esto y contrario a lo que se podría pensar, la medición de datos por sí sola no es suficiente para una correcta representación geométrica del sitio de estudio. Sino que aparte de este proceso, también es necesario identificar directamente en campo cómo que es que los buzamientos, flexiones y vergencias se asocian para llegar a formar una geometría en concreto. Más aún cuando se están evaluando zonas geográficas que se visitan por primera vez o en las que el cartografiado geológico previo no sea muy coherente con respecto a la realidad. Es por ello que si bien el trabajo de medir y plasmar datos sobre un mapa topográfico es importante, en realidad con mayor relevancia se encuentra el hecho de saber observar e identificar tipos de modelos geométricos (estructurales) independientemente de su complejidad tectónica. Además, este proceso es muy variable, ya que desde un enfoque petrológico, geológico-económico y sobre todo estructural cada geólogo puede recoger datos con distinto enfoque y certeza. Es así que la representación de la geología de campo puede no llegar a ajustarse con la realidad la cual obviamente estaría influenciada por un desconocimiento de geología básica así como de la toma mecánica de datos. Por lo que aparte de mencionar los inconvenientes más frecuentes en los trabajos de geología de campo, en este texto también se plantean los criterios para una buena representación en cualquier tipo de proyecto ya sea académico o de exploración.

    Al principio de todo trabajo de mapeo geológico orientado o no a la exploración, una buena representación de la geología de campo dependerá de varios factores. De entre ellos se encuentra la suma de conocimientos determinados por la geología básica: Petrología, estratigrafía, geomorfología, geología estructural y otras disciplinas similares; además de la habilidad para colocar las relaciones de contacto geológicas que se observan en la naturaleza para luego llevarlas al papel. En sí, estos procesos son parte de las materias clásicas que los geólogos llevan consigo a lo largo de su carrera universitaria con mayor o menor éxito. Aunque en la práctica geológica profesional tales conocimientos básicos y técnicas suelen ser menospreciados. Un ejemplo de esta infravaloración ocurre en exploración minera cuando al observar mapas de un proyecto en particular se nota que tienen una riqueza mayor en datos concernientes a geología económica, geoquímica y geofísica. A los cuales no se les desmerece su importancia, pero que deberían estar vinculados con la geología más básica, y resulta importante decir esto ya que esta problemática es bastante repetitiva en casi en la mayor parte de los casos, especialmente con los datos que deberían provenir desde la geología estructural. Asimismo, si se prestase suficiente interés a los fundamentos de la geología básica, hay que recordar que muchos trabajos en exploración minera y petrolera del primer mundo (Marjoribanks, 2010) suelen tener como conocimiento base a la geología de campo. Y por consecuencia al mapa geológico el cual es el único documento fidedigno que contiene las observaciones objetivas identificadas en la naturaleza y que de algún modo tendrán relación directa con otros tipos de datos más especializados. Por esto, y como es bastante recurrente, el proceso de confeccionar un mapa geológico no siempre está claro. Lo que se ve más dificultado aún con el uso y abuso en campo de herramientas digitales que realmente son más beneficiosas en etapas precampo-poscampo y no necesariamente durante el proceso de aprendizaje o de desarrollo del mapeo geológico en terreno. En este sentido, se presenta a continuación una lista con algunos de los inconvenientes más frecuentes para una buena representación de la geología de campo:

    1. Desconocimiento sobre la técnica de medición de rumbos y buzamientos con la brújula sobre superficies de alta y baja inclinación (Fig. 1).

    Medicion de rumbos y buzamientos geologia de campo EXPLOROCK

    Figura 1. En todo trabajo de geología de campo, una buena técnica en la medición de rumbos y buzamientos es crucial para el éxito de un mapeo geológico.

    2. Poca y/o nula experiencia en los procesos fundamentales que se emplean en la construcción de mapas geológicos. Empezando desde el posicionamiento X-Y-Z (este-norte-cota); orientación del mapa; y representación de contactos netos, discordantes, por intrusión o de falla a partir del trazado de líneas y polígonos. De hecho, el desarrollo de estos procesos no se ven afectados si se trabaja de manera convencional sobre el papel o si se mapea mediante herramientas digitales ya que al fin y al cabo lo que se necesita es que los datos estén bien representados espacialmente.

    3. Escasa capacidad de observación e identificación de macroformas geológicas (morfológicas, litológicas y/o estructurales) en terreno. O lo que en el jargón geológico se llama “ojo geológico” u “ojo afinado”. Es decir, tener la capacidad de poder ver cualquier tipo de afloramiento geológico y reconocer rápidamente qué tipo de estructuras existen allí. Esto es importante ya que de este proceso dependerá la cantidad y calidad de datos geológicos a reportarse.

    4. Desconocimiento de las geometrías estructurales básicas que se hayan podido formar en regímenes tectónicos por extensión, compresión o de desgarre a escala regional o local. Y cabe resaltar que esta identificación estructural no es un proceso interpretativo debido a que en terreno existen plegamientos muy abiertos tipo roll-over por extensión; cabalgamientos o dúplexes asociados a pliegues apretados y a superficies de despegue por compresión; así como zonas de cizalla dextrales/sinestrales ligadas a zonas en compresión y a extensión (P. Ej. Stepovers o jogs) cuyas geometrías son fácilmente identificables y que son susceptibles a un mapeo a distancia o cercanamente próximo.

    5. Poco interés sobre la geología estructural y por consiguiente en la representación de asociaciones geométricas estructurales. Esto sucede con regular ocurrencia cuando se aprecian mapas en los que existe escasez de datos de rumbos/buzamientos en rocas sedimentarias y volcánico-sedimentarias. En contraparte, esto es más preocupante aún en rocas intrusivas donde es posible tomar datos geológicos similares pero sobre foliaciones tectónicas o zonas de cizalla.

    6. Como se mencionó anteriormente, la misma tendencia a creer que los parámetros de geología básica no pueden llegar a ser tan importantes como otros de índole puramente económica. Un buen ejemplo de esto se da en trabajos de exploración cuando se deja de lado el mapeo de zonas de cizalla, discernimiento entre diaclasas y foliaciones tectónicas, medición de estrías e identificación de indicadores cinemáticos (Fig. 2). Todo esto, como parte de un proceso enfocado en la localización de zonas dilatadas que sean favorables para la mineralización.

    Indicadores cinematicos geologia de campo EXPLOROCK

    Figura 2. Identificación de indicadores cinemáticos sobre una zona de cizalla que presenta planos y fibras de calcita por recristalización.

    Entonces, con el objetivo de plantear algunas soluciones a la problemática tratada pueden desprenderse tres criterios sumamente útiles:

    -Tener mente abierta, es decir que todo tipo de dato geológico básico es importante. Más aún en tópicos de geología estructural si se trabaja en exploración minera-petrolera o ingenieril ya que en casi cualquier afloramiento de campo siempre existen rasgos de deformación que posiblemente estén asociados a ocurrencias naturales de interés económico.

    -No trasladar un modelo geológico ideal a una observación concreta de campo. No en todas las oportunidades es posible observar alguna asociación geométrica estructural “de libro”, y cuando no, sólo parte de ella es apreciable o quizás ninguna. Por lo que la mejor forma de tratar de apreciar algún esquema estructural es por medio de la toma sistemática de datos geológicos que esté sustentada por una identificación adecuada de terreno.

    -Realizar dibujos (sketchs geológicos) en la libreta de campo. Muy al contrario de lo que parece, esbozar esquemas puntuales en función de lo que observamos en la naturaleza entrena al cerebro sobre cada característica geológica de campo independientemente del área geográfica que nos encontremos. De modo que esta habilidad se traducirá también en una mayor riqueza técnica del mapeo geológico.

    Y en qué resulta todo este paradigma de la geología de campo?. Pues tal como sucede en la actualidad para casi cualquier trabajo, los mapas geológicos resultantes son validados para luego interpretarse en modelos 2D/3D. Ahora más que antes, todos los resultados suelen canalizarse por ejemplo dentro del modelamiento geológico 3D a miras de obtener un esquema espacial “de fácil entendimiento” que en teoría debería expresar las observaciones de terreno así como su asociación de geometrías. Es así que si los datos de campo están errados los modelos 3D no serán lo más representativos respecto a la realidad, y es allí donde se empieza a encontrar los problemas de ocurrencia y continuidad de estructuras geológicas. Por lo tanto, es difícil creer en el hecho de que todo tipo de proyecto geológico dejará de depender de una buena geología de campo. Especialmente si los mapeos están orientados a un proyecto aplicado. Por ello, la representación de la geología de campo deberá reflejar nuestro objeto de estudio sin importar que se trabaje en un mapa regional o local. Por último, haríamos bien en recordar las palabras de Wallace (1975): No existe un reemplazo para el mapa geológico -haciendo énfasis en que la geología es la base de todo estudio ya sea en exploración o ingeniería– y que si dicho mapa no estuviese bien establecido, todo lo demás resultaría incorrecto.

    Referencias

    -MARJORIBANKS, R. (2010). Geological Methods in Mineral Exploration and Mining, 2nd edition. 13-49p.

    -WALLACE, S.R. (1975). The Henderson ore body-elements of discovery, reflections, Mining Engineering, 27(6), 34-36.

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